sábado

Camino de paz




Siete niños bajo la guerra

No hay un amor más hondo que el amor de familia, pero allí donde ese amor se pervierte pueden darse y se han dado desde antiguos las más fuertes rupturas, las guerras primeras, los enfrentamientos más hirientes, como sabe Jesús cuando habla de las guerras de familia (Lc 12, 49).

No hay amor más hondo que el amor hacia los niños, que está en el fondo de la conciencia de una sociedad como la nuestra. Pero, de hecho, nuestra sociedad sigue estando con frecuencia en guerra contra los niños, que son los primeros en sufrir las guerras de este mundo. Los niños son víctimas de las guerras de otros, pues nacen indefensos y sólo son viables y pueden madurar humanamente si los padres y el contexto grupal les acoge en amor y palabra (en una “casa”, en una familia).

Sólo podrá haber paz en el mundo si el mundo supera la “guerra” contra los niños, de manera que ellos sean acogidos y valorados, educados en amor (Evangelio de Marcos: cf. Mc 9-10).

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